Viajar significa desconectar del mundo que te rodea habitualmente. Aprovechar esos días de vacaciones para divertirte no significa que dejes de lado tu dieta. Se puede viajar y hacer una serie de elecciones alimenticias sanas si tienes tu objetivo claro. Por ejemplo si el viaje va a ser largo, en vez de parar en cualquier área de servicio y comer lo que sea, haz tus propios bocadillos con los ingredientes que más te gusten. Así no sólo sigues comiendo sano, sino que es una manera de ahorrar.

El segundo consejo es que comas cosas sanas en pequeñas cantidades entre horas así tu metabolismo se acelerará y harás la digestión más rápido. El resto de comidas la ración debe ser proporcional al hambre que tengas, nunca comas más de lo que tu estómago pueda aguantar.

Renuncia a los refrescos gaseosos y dale a tu cuerpo agua ya que beber activa todas las funciones de tu cuerpo y ayuda a que estés hidratado. Intenta evitar el consumo excesivo de alcohol porque te llevaría a la deshidratación.

Compra en supermercados o mercados de las ciudades estés donde estés. Comprar comida en una tienda local es una excelente manera de ahorrar calorías y dinero así como también de descubrir qué es lo que se come en otros países.

Permítete un capricho al día y más si en la zona en la que estás tienen algún dulce típico. Es recomendable no comer postres con demasiado azucar o altos en carbohidratos. Elige los que contienen frutas.

Viaja y come sin sentir remordimientos

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