Concretamente en España dedican una media de 1.691 horas al año por motivos laborales, una cantidad de horas que no implica que más signifique mejor. La calidad en el trabajo tiene que estar medida no por las horas de más, sino por la capacidad de hacer tu trabajo en el tiempo establecido. Realmente en un puesto de trabajo hay mucha responsabilidad: responder e-mails, asistir a reuniones, planificar el horario y las tareas, aportar nuevas ideas o hacer que ideas nuevas sigan adelante…

Las empresas que se encargan de contratar a gente saben lo que es realmente un excelente e inteligente trabajador. Lo primero que tienen que tener es la capacidad de adaptarse a los cambios. Quiere decir que si cambias de empresa que cambies de mentalidad y empieces a abrir la mente a otros proyectos.

Una de las mejores cualidades es saber sobreponerse a una crisis o saber solucionar de inmediato algo que parece no tener arreglo. Este rasgo hace ver que cualquier obstáculo que se te presente puedes saltarlo y seguir el camino establecido.

El trabajo en equipo y la productividad son dos cosas muy importantes: hay que saber lidiar con tus compañeros, debatir y acabar formando entre todos un gran proyecto. De esta manera sabrás desenvolverte más, serás más proactivo y podrás evolucionar dentro de la empresa.

Y la más importante de todas es la capacidad de gestionar el tiempo: un trabajador eficiente es una persona ordenada que  gestiona muy bien su tiempo tanto personal como laboral para no dejarse llevar por los acontecimientos que van sucediendo. Al tener el trabajo planificado cualquier altercado que te suceda en el día a día lo superarás sin necesidad de hacer más horas de las que te tocan.

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