Cada etapa que forma la vida viene unida de ciertas crisis que debemos saber identificar. La infancia es la primera de las etapas y bien si es para la gran mayoría un periodo dulce y divertido, hay niños que nacen en un hogar desestructurado, inestable y donde no reciben cariño. En esta etapa hay que dejar que los niños jueguen, se diviertan, creen, imaginen y sueñen.

La adolescencia y la juventud es donde se forma la personalidad ya que es el momento de encajar en el mundo y quererse a uno mismo. Es un momento de la vida donde se gestan las primeras crisis con el cuerpo por cumplir los cánones de belleza. Y sobretodo la socialización con las demás personas.

La madurez se caracteriza por la consecución de la estabilidad tanto emocional como laboral. A veces uno tiene una estabilidad en el trabajo pero no se siente a gusto y quisiera cambiar pero no se atreven. Aquí también se produce el efecto de estar desesperado por encontrar una pareja y formar una familia. Lo que hay que hacer es dejar que la vida siga su curso.

Y por último la vejez donde la gran mayoría asegura que es cuando se puede gozar realmente de la vida aunque a veces se caracterice un poco por la soledad en el caso de que tus hijos trabajen fuera o seas viudo. Lo primordial es saber vivir cada una de las etapas al máximo.

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