Dicen que la prueba está en superar los 21 días. Si durante ese periodo de tiempo consigues hacer ejercicio todos los días aunque sólo sean 10 minutos ya no podrás dejar de hacerlo. Es más, si en algún momento dado tienes que parar durante unos días, te será más fácil reengancharte después. Sólo hay que dar el primer paso y para ello se tiene que tener mucha fuerza de voluntad. Todo esto es aplicable a cualquier situación de vida, alimentación, relaciones personales, trabajo…

El truco de los 21 días ya lo sabes. Ahora falta conocer qué alimentación tienes que llevar para no hincharte, tener una buena digestión o para absorver bien los nutrientes que ingieres. Intenta comer despacio, masticando correctamente y no enguyendo la comida. Sólo así no sentirás pesadez en el estómago.

Come entre 4 ó 5 veces al día, de manera espaciada e intentando disminuir la cantidad de comida con forme pasa el día. Es decir: el desayuno debe de ser el más abundante, al medio día se debe comer más bien moderado, para la merienda una fruta es lo más ideal y la cena debe de ser suave.

Hidrátate mucho, bebe continuamente agua y olvídate de las bebidas gaseosas. El agua es la mejor fuente de hidratación que existe y no se debe nunca olvidar que el cuerpo la necesita para seguir activo y enérgico.

Cocina alimentos a la plancha o asados en su gran mayoría pescados y carnes blancas siempre acompañado por una buena guarnición de verduras y hortalizas. Si sigues estos mini consejos te aseguro que tu vida cambiará radicalmente.

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