Una chica americana ha cumplido el sueño de ser madre y comerse la placenta en forma de pizza. Amanda dio a luz a su primera hija y su marino ya tenía un plan algo nada habitual para la placenta. Hizo una bebida mezclada de placenta.

Poco tiempo después el hombre enfermó y bromeando dijeron que había sido cosa de la bebida que tenía sabor metálico, por lo que decidieron que el próximo bebe que tuvieran harían un sofrito con cebollas y ajos tiernos. Este invento no se quedó así y acompañó el sofrito con una salsa y formó con ella una pizza.

La pareja no consiguió comerse toda la pizza pero aseguran que no es porque no estuviera buena sino porque hinchados de comer tanto que sabía como a hígado.

Existen muchas teorías sobre los beneficios de la placenta al organismo y si lo hace la madre mucho mejor porque estimula la lactancia y previene el riesgo de hemorragias además de:

-Ayuda a contraer el útero y recuperar su tamaño original

-Aporta vitaminas, hierro y minerales

-Ayuda a cicarizar las heridas del parto.

-Ayuda a prevenir la depresión post-parto.

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