A la hora de comer hay gente que tiene gustos peculiares e incluso grupos de amigos que discuten por el qué comer. Pero hay que estar seguro de una cosa, con la pizza prácticamente nunca fallas. Os damos cuatro ideas deliciosas para preparar tus pizzas.
¿Has probado la «pizza verde»? Es bien sencillo, a parte del queso y tomate, tan solo tienes que añadirle espinacas, pesto y huevo. Hornear hasta que esté en su punto y a disfrutar.

Otra forma original de pizza, en caso de cocinar albóndigas y que te hayan sobrado, es añadirlas como ingrediente con la base de queso y tomate. Sin duda una opción deliciosa y fácil de hacer para aprovechar toda la comida.

¿Quién dijo que el ajo no puede quedar bien? En una masa con la base de tomate y abundantes quesos, añádele trocitos de ajo. Una combinación curiosamente riquísima.

Y quizá una de las ideas más variopinta es la siguiente. Sobre una base de tomate y queso, simplemente tienes que añadir maíz molido, berenjena, cebolla, boniato y calabacín. Después del horneado, la mezcla de sabores lo convierte en una auténtica delicia.

No hay que descartar las posibilidades que puede ofrecer una masa sobre una base de tomate y queso. Cocinar es prácticamente igual de bueno que comer pizza.

Ricas pizzas para grandes paladares