Las actividades de nuestros fines de semana nos pueden pasar factura. Son días cruciales en los que adoptamos unas costumbres que nos hacen acumular más grasa en el cuerpo. Empieza el viernes y ya estamos pensando en lo que vamos a cenar, que la mayoría de las veces es comida preparada y con mucho exceso de grasa.

Sin darnos cuenta consumimos más carbohidratos, como tortitas con sirope, chocolate, bollos… y al ser días en los que no se suele hacer nada, el metabolismo va más lento y quema poco a poco las grasas.

Al ser fin de semana nos levantamos más tarde y nos saltamos el desayuno por lo que a la hora de la comida ingerimos el doble de alimentos.

El fin de semana sales con tus amigos y al comer fuera no se hace de la misma manera la digestión y se tiende a comer más.

Bebemos mucho más, pero no agua y cualquier otra bebida siempre aporta más calorías.

 

Cuida tus rutinas los fines de semana

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