Su plan consistió en situarse al borde de un gran acantilado y lanzarse al vacío. Por si esto no fuese suficiente se ató el extremo de una cuerda a su cuello y el otro a una gran roca para ahorcarse al caer. Por si acaso todo fallase primero bebió una gran cantidad de veneno y después se empapó de gasolina y se prendió fuego con una mano mientras con la otra se disparaba un tiro a la cabeza.
¿Alguien tiene alguna duda de si lo consiguió?

Pues sí, consiguió quitarse la vida, pero de ninguna de las 5 formas relatadas.
La bala con la que pretendía volarse la cabeza se desvió y acabó cortando la cuerda que lo unía a la roca por el cuello. Eso hizo que cayera al mar, lo que apagó las llamas que lo envolvían. Finalmente el oleaje le mareó hasta el punto de vomitar, incluido el veneno. El hombre estaba, por decirlo de alguna manera, perfecto.
Lo que nunca hubiera sospechado era que las bajas temperaturas del agua la acabarían provocando una hipotermia mortal.
¿Buena o mala suerte?

Información extraída y cambiando versión para que no sea tan dramático de: www.20minutos.es / www.taringa.net / www.desdeunresquiciodemialma.blogspot.com